La edad a la que el niño debe empezar a cepillarse los dientes comienza con la erupción del primer diente y continúa hasta que aprende la técnica correcta de cepillado, y la primera visita al consultorio dental debe realizarse a más tardar a los 3 años. Esta es la edad a la que suele terminar la erupción de los dientes de leche (en ese momento el niño tiene 20 dientecitos). Es necesario que el primer contacto con el dentista tenga lugar a una edad lo más temprana posible, y que la familiarización con el consultorio dental se realice de forma gradual, antes de que aparezcan dolores o la necesidad de procedimientos dentales laboriosos.
Nuestro objetivo es un niño sano que llegue a la edad adulta sin caries, sin miedo al dentista y con buenos hábitos alimentarios y de higiene dental que perduren en el tiempo. Esto se traduce en el beneficio de tener dientes sanos incluso a edades avanzadas. Para la primera visita al dentista, el niño debe estar preparado: los padres deben hablarles a los niños sobre esto y ofrecer al médico una imagen lo más agradable posible, sin asustarlo.
Hable con su hijo sobre lo grande que es y que ha llegado el momento de visitar al dentista. Intente mantener una actitud lo más positiva posible para que, juntos, logremos crear una experiencia agradable para su hijo y él regrese con gusto al consultorio.
Si tiene ansiedad relacionada con su propio «pasado» en la clínica dental, intente ocultarla y no transmitirle ese miedo a su hijo. Procure no utilizar palabras como dolor, miedo o inyección. Nosotros empleamos un vocabulario especial con el que explicamos al niño cada maniobra que vamos a realizar, buscando que se relaje y que esta nueva experiencia le resulte beneficiosa y agradable. Hay que tener en cuenta que es posible que el pequeño no esté de buen humor en cada cita. En esas situaciones, es preferible cancelar la sesión para que no desarrolle rechazo hacia el tratamiento dental.
Nuestra estrategia en el tratamiento de los niños (y no solo de ellos) se basa en la profilaxis y los controles regulares. Así le proporcionamos al niño una mayor comodidad, ya que gracias a la detección temprana de caries o de posibles problemas ortodónticos, los procedimientos dentales serán mínimamente invasivos. Recomendamos controles regulares cada 6 meses, que consisten en una consulta y una higiene profesional de los dientes. Asimismo, recomendamos la aplicación de geles con flúor dos veces al año para aumentar la resistencia del esmalte.